Si entendemos el Patrimonio en un sentido amplio no sólo limitado al arquitectónico y monumental sino como suma de valores y recursos, es evidente que el Río Segura constituye un activo fundamental de Archena. Representa el agua que ha permitido los asentamientos humanos desde hace milenios y ha proporcionado al Valle de Ricote su singularidad y los contrastes de su paisaje entre los vergeles de los regadíos y el desierto de los secanos y de las calizas montañas colindantes.
El río baja relativamente caudaloso hasta el embalse de Ojós, que regula las aguas del Trasvase Tajo-Segura aprovechando el estrechamiento del Solvente, que corresponde a la vertiente oriental de la Sierra de Ricote. Las pequeñas huertas de Ulea y Villanueva se prolongan hasta los Baños de Archena. A partir de aquí se ensancha cada vez más el valle y se suceden las huertas de la Algaida, Lorquí, Ceutí, Alguazas, Las Torres de Cotillas y Molina de Segura. Es el sector tradicionalmente llamado Vega Alta, en la que el perfil del río se ve roto por escalonamientos que se corresponden con estrechamientos y que llega hasta el Azud de la Contraparada, (obra realizada por los romanos) donde se inicia la Vega Media.
Está suficientemente demostrado que Archena constituyó un enclave de importancia en época romana, muy probablemente con la categoría de municipio y que, estaba incluida en la importante red de calzadas romanas. Concretamente la que partía desde Cartagena quedaba en la margen derecha del río Segura (el Thader romano), por lo que cabe pensar de la existencia de un puente para poder cruzar a las Termas y a todas las villas que se encontraban en sus proximidades. Hasta ahora no se han encontrado restos de este hipotético puente.