Adentrarse en la huerta de Archena es descubrir un tesoro oculto esculpido por el agua. Su paisaje, exuberante y lleno de vida, es el resultado de una red milenaria de acequias de origen andalusí que, desde la Edad Media, canalizan el río Segura para transformar las tierras áridas en un oasis de cítricos, frutales y hortalizas.
Esta red de ingeniería hidráulica tradicional no es solo un sistema de riego; es un monumento vivo y paseable que invita a desconectar y a escuchar el murmullo constante del agua.