El Vaso de los Guerreros de Archena es una de las obras cumbres de la cerámica ibérica, modelada a torno durante la segunda mitad del siglo III a.C. Descubierta en 1905 en el yacimiento del Cabezo del Tío Pío, esta pieza única no era un utensilio de uso cotidiano, sino una urna cineraria de tipología kálathos destinada a guardar las cenizas de un aristócrata y a ensalzar su memoria. Actualmente, la pieza original se conserva y exhibe en el Museo Arqueológico Nacional en Madrid.
El Relato de la Heroización
La superficie del vaso funciona como un friso continuo donde se entrelazan tres secuencias que escenifican las virtudes del difunto:
- El combate de infantería: Muestra la lucha a muerte entre dos infantes armados con lanzas y escudos. Un lobo contempla la escena mientras uno de los guerreros hiere mortalmente al otro, quedando un tercer cuerpo tendido a sus pies.
- La caza del jabalí: Un jinete a caballo persigue a dos jabalíes, logrando clavar su lanza en uno de ellos. Bajo el caballo vuelve a aparecer una figura humana caída. La caza del jabalí era el pasatiempo noble por excelencia y un símbolo de valor.
- El asalto ecuestre: En la última escena, un guerrero a caballo ataca con fiereza a un infante que intenta protegerse detrás de un gran escudo ovalado.