En el corazón del Valle del Ricote, recortando el horizonte de Archena, se alza el imponente Monte Ope. Este cerro volcánico, hoy coronado por una majestuosa cruz, esconde entre sus senderos de tierra y esparto una de las tradiciones orales más fascinantes y misteriosas de la Región de Murcia: la leyenda del demonio.
El misterioso hallazgo en la tormenta
Cuenta la tradición popular que, en una tarde gris y lluviosa de invierno, un humilde pastor de la villa ascendió al monte en busca de caracoles. Entre la bruma de la ladera, divisó a un pequeño y desvalido corderillo que temblaba de frío. Movido por la compasión, el hombre lo tomó en sus brazos y lo cargó sobre sus hombros para descender el camino.
Una carga que se vuelve infernal
Sin embargo, a cada paso que daba hacia el pueblo, el animal se volvía más y más pesado, hasta el punto de que al pastor le costaba respirar. Fue en ese momento de fatiga cuando el tierno corderillo comenzó a transformarse ante sus ojos en una criatura descomunal de pelaje negro. Con una voz profunda y cavernosa que hizo temblar la tierra, el ser le susurró al oído:
«Cuanto más lejos me lleves, más te pesaré».
El vuelo del fauno y la Cruz del Ope
Aterrorizado, el pastor arrojó al animal al suelo y contempló horrorizado cómo el supuesto cordero revelaba su verdadera identidad: el mismísimo demonio en forma de fauno. Entre carcajadas satánicas que resonaron en todo el valle, la bestia desplegó unas enormes alas oscuras y huyó ladera arriba, dejando tras de sí un denso olor a azufre.
Para proteger el pueblo de futuros maleficios y purificar la cumbre, los habitantes de Archena erigieron una gran cruz de hierro en el punto más alto del cerro. Desde entonces, el símbolo sagrado custodia el Monte Ope, transformando un lugar de leyenda en un mirador excepcional.